Primer chakra o chakra básico

Nombre               Muladhara
Localización        Base de la columna vertebral
Color                    Rojo
Elemento            Tierra
Mantra                Lam  (Se pronuncia langmmmm)

El chakra básico se sitúa en la base de la columna vertebral, entre el ano y los órganos sexuales, en la cintura pélvica.

Este chakra está abierto hacia abajo y representa la unión del hombre con la tierra o con el mundo material y físico, y está vinculado con nuestra existencia terrena, con nuestra supervivencia. Se relaciona con el nivel de la conciencia que nos permite sobrevivir en el mundo, con todo lo material, sólido y corporal, así como también con nuestra energía física y con nuestros deseos de vivir en el mundo físico.

Cuanto más abierto y vitalizado se encuentre este chakra, más elevada será nuestra energía física (disposición). Y así estaremos bien enraizados, y viviremos con determinación y constancia en nuestras vidas. Por eso están concentradas en él las cualidades que tienen que ver con la tierra y los medios de supervivencia, como, por ejemplo: el alimento, el aire, el agua, los recursos económicos, el trabajo o el empleo, la capacidad de lucha, ganar y gustar del dinero, luchar por la realización de sus ideales y deseos, tener rumbo y orientación y no depender de otras personas; es decir, todo los que es necesario para nuestra existencia.

El color de este chakra es rojo ; así, usando este colore, su energización puede ser acelerada. Si cuando está activo tienen color rojo fuego, su elemento correspondiente es la “tierra”, y su sonido correspondiente es el Lam.

Su centro físico corresponde a las glándulas suprarrenales, que producen la adrenalina, y que tienen la función de regular la circulación y equilibrar la temperatura del cuerpo, preparándolo para reacciones inmediatas.

El desequilibrio del chakra básico produce físicamente anemia (deficiencia de hierro), leucemia, problemas de circulación, presión baja, poca tonicidad muscular, fatiga, insuficiencia renal, exceso de peso.

Los bloqueos en el chakra básico frecuentemente desembocan en síntomas y actitudes mentales, como pacifismo extremo (“¡yo no consigo hacer mal ni a una cucaracha!”), miedo existencial (“¡nadie con conciencia sana podría tener hijos actualmente!”), agresión excesiva (“vamos a agredir a este loco nauseabundo!”), miedo a la muerte (“¡no quiero correr ningún riesgo!”), problemas con el planeamiento del tiempo (“¡no sé por qué estoy siempre atrasado!”), impaciencia (“¿por qué ese idiota no se quita del medio?”) y dependencia (“¡no consigo vivir sin él/ella!”). Es el chakra que capta la energía para mantener en nuestro cuerpo la columna vertebral, los riñones, los huesos, los dientes, el intestino grueso, el ano y el recto.

Una pequeña meditacion para activar este chackra
Imagina una esfera de luz Roja que inunda todo tu ckakra que limpia , si se te viene otro color a la mente
no forces solo deja ese color ahi que va limpiando todo tu chakra y al mismo tiempo repite el mantra
de preferencia 7 veces o mas y conectate con la madre tierra y siente todo su amor hacia ti




Segundo chakra o chakra del ombligo

El chakra del ombligo se localiza en la zona del mismo nombre, está abierto hacia delante y tiene también un vórtice posterior; es el chakra de la propagación de la especie y, por lo tanto, de la reproducción. Como consecuencia lógica representa las relaciones afectivas, en lo que concierne al placer sexual.

Es el chakra que concentra las cualidades que tienen que ver con la sexualidad, la curiosidad, la búsqueda creativa del placer material, el gusto por las cosas bellas, por el arte, por las emociones y, obviamente, las relaciones con otros individuos. Por ejemplo: el amor sexual, la apertura hacia cosas nuevas, las relaciones afectivas, amorosas y sexuales.

Es un chakra fundamental, cuya actividad correcta nos permite amar la vida, haciendo que sea más placentera. Si funciona mal, puede transformar la vida en un pequeño “infierno” personal que termina reflejándose en las personas con las que vivimos y nos relacionamos.

Este chakra es la sede de los miedos, de los fantasmas y fantasías negativas vinculadas a la sexualidad, y del comportamiento hacia el sexo opuesto.

Los bloqueos en el centro sexual devienen frecuentemente en síntomas mentales, como miedo de la proximidad física (“¡no me toques!”), y repugnancia por el cuerpo (“¡el sexo es para los animales; los seres humanos nacieron para algo más elevado!”), manía de limpieza, incomprensión (“¡no entiendo!”), una mente muy centrada en la razón (“¿para qué sirven los sentimientos?”), énfasis excesivo en sentimientos impulsivos (“¿para qué reflexionar?, ¡Yo actúo por instinto!”), desórdenes rítmicos (“¡ni sé, ni puedo bailar!”), (“¿por qué sufro siempre de dolores menstruales?”), (“¡prefiero trabajar de noche!”), aislamiento (“¡casamiento y relación no me sirven de nada!”), frigidez, impotencia, falta de apetito sexual (“¡no necesito sexo, no veo lo que los demás obtienen de ello!”), miedo de caerse (“¡nunca saltaría de un trampolín!”). La afirmación “no tiene alegría de vivir”, resume la condición de un chakra sexual desordenado; los bloqueos en ese chakra acaban frecuentemente en síntomas físicos, como enfermedades relacionadas con los fluidos del cuerpo (laringe, linfa, saliva, bilis) o con órganos procesadores de esos líquidos (riñones, vejiga, glándulas linfáticas). Si los dos chakras de la esfera “tierra” (básico y del ombligo) no estuviesen abiertos en todos sus aspectos, los otros chakras no podrán abrirse completamente, y funcionarán de un modo muy restringido. Esos temores pueden perjudicar la experimentación de placer material, en un sentido amplio, y el gozo pleno de la vida.

En el cuerpo, está dirigido hacia los órganos reproductivos; las glándulas correspondientes son los ovarios en la mujer, y los testículos y la próstata en el hombre. Su color es naranja.



Tercer chakra o chakra del plexo solar


Se localiza en la zona del diafragma, en la boca del estómago, un poco por encima del estómago, ligeramente a la izquierda. Está abierto hacia delante, y posee también un vórtice posterior.
Representa la personalidad, y en él están concentradas las cualidades de la mente racional y personal, de la vitalidad, de la voluntad de saber y aprender, de la acción de poder, del deseo de vivir, de comunicar y participar. Es el punto de conexión con otras personas. Se trata de un chakra poderoso, que promueve la autoaceptación. A través de su plena armonía encontramos y vivimos con plenitud nuestros atributos físicos y mentales; nos movemos en la sociedad con desenvoltura y armonía.

El tercer chakra es el que más se relaciona con nuestro ego, y por eso absorbe mucha energía de los dos primeros.

Voluntad y poder representan para nosotros, en la sociedad actual, una llave del éxito, pero también puede implicar que, con el deseo de mejorar de posición social, lleguemos a menospreciar a nuestros semejantes, imponiéndonos sobre los demás, con el objetivo de obtener lo que nos interesa.

El egoísmo obstruiría, desequilibrando o desarmonizando los chakras superiores, y, consecuentemente, echaría a perder nuestro proceso evolutivo.

Ese chakra controla el estómago, la musculatura abdominal, el hígado, la vesícula, el bazo y el páncreas, las secreciones gástricas desordenadas y las disfunciones de las glándulas salivares.
Si el chakra estuviese falto de armonía, podrá alimentarse un sentimiento de inferioridad, y podrán disminuir las capacidades mentales tales como la lógica y la razón, aumentando, como consecuencia de ello, la confusión y el sentimiento de inseguridad, con lo que la persona puede generar patologías, tales como diabetes, desórdenes en el tracto digestivo, alergias, sinusitis, insomnio, además de la separación entre amor y sexo.

Los bloqueos en el plexo solar acaban frecuentemente en síntomas y actitudes mentales, como pretensiones de poder y control (“mi marido”, “mi mujer”, “mi hijo”, “mi dinero”), ambición (“la vida no tiene valor si no logro una función más elevada”, “un empleo mejor”, “una amante”, “si no cambio el coche todos los años”), gasto compulsivo (“¡necesito desesperadamente joyas o ropas nuevas!”), ansiedad de consideración (“¿qué voy a hacer si mi patrón me despide?”, “si no apruebo las oposiciones”, “¡si tuviese que vender el coche nuevo!”), y de envidia (“¡Ese individuo tiene un BMW nuevo!”).

Su centro físico corresponde al páncreas, cuya función es la transformación y digestión de los alimentos; el páncreas produce la hormona insulina, equilibradora del azúcar en la sangre, y transforma los hidratos de carbono que, además de aislar las enzimas, son importantes para la asimilación de grasas y proteínas. El color de este chakra es amarillo, su elemento es el fuego y su sonido es Ram.

 Cuarto chakra o chakra cardíaco

El chakra cardíaco se localiza en la parte superior del pecho, en la zona del corazón, ligeramente a la izquierda; está abierto hacia delante, teniendo también un vórtice posterior; representa el amor incondicional que nos permite amar enteramente y sin condiciones. Cuando está activo, nos relacionamos con todo y con todos, aceptando tanto los aspectos positivos como los negativos, y siendo capaces de dar amor sin esperar nada a cambio. Es el chakra situado en el medio; un puente de transferencia de energía entre los chakras inferiores y superiores. Es el chakra por el que pasa toda la energía que deseamos entregar a los demás.
 El centro físico de este chakra corresponde al timo, cuya función es regular el crecimiento (en los niños), dirigir el sistema linfático, estimular y fortalecer el sistema inmunológico; damos un sentido pleno a nuestra existencia si trabajamos bien este chakra de amor y compasión.

Cuando nos encontramos desequilibrados y sin armonía no somos capaces de amar; pensamos que el prójimo, el destino y Dios son incompatibles con nosotros; podemos llegar a desarrollar mecanismos violentos de respuesta a los demás. En lugar de solicitar ayuda de ellos, el lema pasa a ser: “Yo contra todos”, lo que vuelve inarmónico instantáneamente al cuarto chakra.

Los bloqueos en el chakra cardíaco devienen frecuentemente en síntomas y actitudes mentales como la imposición de condiciones al amor (“¡Si no haces lo que quiero, me voy a separar de ti!”), de amor sofocante (“¡Hijo querido, yo sólo quiero lo mejor para ti!”), de egoísmo (“¡Tienes que estar aquí en caso de que yo necesite ayuda!”).

Su desarmonía produce patologías tales como: síndrome de pánico, calambres, acidez, palpitaciones, arritmia cardiaca, rubor, presión alta, enfermedades de los pulmones, problemas con el nivel de colesterol, intoxicación, tensión y cáncer. Su color es el verde, su elemento el aire y su sonido es el yam.


Quinto chakra o chakra de la laringe

Se localiza en medio de la garganta, próximo a la zona designada como “manzana de Adán”, está abierto hacia delante, y tiene también un vórtice trasero. Es el chakra de la comunicación externa y el comienzo de la comunicación interna (clariaudiencia) y autoexpresión; gobierna la postura del cuerpo.

El chakra laríngeo es el chakra de la comunicación, de la creatividad, del sonido y de la vibración, de la capacidad de recibir y asimilar, y se relaciona con los sentidos del paladar, audición y olfato, y es el umbral de la alta conciencia y de la purificación, y es por medio del trabajo de este chakra como podemos iniciar el camino espiritual; en consecuencia, como nos ponemos en comunicación con nuestra esencia superior.

Cuando está abierto y armonizado, somos conscientes de la responsabilidad de nuestro desarrollo en todos los sentidos, desde nuestras necesidades materiales hasta las espirituales. Nos facilita la comprensión de cuál es nuestro papel en la sociedad y en el trabajo, y nos ocupamos en conseguir el máximo posible de satisfacción.

Es el centro psicológico de la evolución de la creatividad, responsabilidad, iniciativa y autodisciplina.
Cuando está en desarmonía, aparece el miedo de la desaprobación social de nuestros semejantes, miedo al fracaso en la vida social, y nos convertimos en seres potencialmente agresivos; adoptando una actitud instintiva de defensa propia, podemos ser llevados a escondernos en el orgullo para poder soportar la carencia de éxito.

Su desequilibrio produce patologías tales como: susceptibilidades a las infecciones virales o bacterianas (amigdalitis, faringitis), resfriados, herpes, dolores musculares o de cabeza, en la base del cráneo (nuca), con gestión linfática, problemas dentales y endurecimiento de los maxilares (bruxismo).

Los bloqueos en el chakra laríngeo producen frecuentemente síntomas físicos como la ronquera (“no consigo hablar mucho tiempo sin quedar ronco”), la persona tiene dificultad de comunicarse, tartamudea, sus palabras son atropelladas, su cabeza está caída hacia abajo, su mandíbula se orienta en la dirección de la laringe.

Cuando existe hiperactividad de este chakra, el individuo es ronco, habla con voz aguda y estridente y puede transformarse en un demagogo; discute sólo por discutir, gusta de discutir, quiere cambiar al mundo de acuerdo con sus ideales; el individuo tenderá a mantener la cabeza erguida con la nariz “hacia el aire”.

Ese chakra participa de cualquier desequilibrio psicofísico; su centro físico corresponde a la tiroides, que desempeña un papel importante en el crecimiento del esqueleto y de los órganos internos, regulando el metabolismo, regula el yodo y el calcio en la sangre y en los tejidos. Su energía también es responsable de la parte inferior del rostro, nariz y aparato respiratorio, tráquea, esófago, cuerdas vocales, laringe y sistema linfático. Su color es el azul, su elemento el éter y el sonido es el Ham.


 Sexto chakra o chakra frontal

El chakra frontal es el chakra de los sentidos, y es responsable por la energía de la parte superior de la cabeza, (encima de la nariz), parte craneal, ojos y oídos. El chakra frontal, el tercer ojo, se localiza en medio de la frente, en el entrecejo, justo encima del nivel de los ojos; está abierto hacia delante, teniendo también un vórtice trasero. El sexto chakra representa la intuición, la evidencia y la audiencia en el campo de la paranormalidad.

Cuando está en desarmonía puede afectar esos órganos, además de colocarnos en una situación confusa, en la que las ideas y los conceptos no tendrán una correspondencia con la realidad, obstruyendo nuestras ideas creativas; nos quedamos sin raciocinio lógico y sin capacidad de poner en práctica nuestras ideas.

Percepción, conocimiento y liderazgo son prerrogativas de este chakra, que nos permiten entrar en el mundo del lo aparentemente invisible mediante la percepción extrasensorial; a través de él, también emitimos nuestra energía mental. Actúa directamente sobre la pituitaria (hipófisis), que dirige la función de las demás glándulas.

Su color es el azul índigo, está ligado al cuerpo áurico mental, no tiene elemento correspondiente en el mundo físico, y su sonido es el Om.
Los bloqueos en el chakra frontal son motivados por su hiperactividad y causan síntomas tales como falta de objetivo, inestabilidad de vida (“¡no sé por qué vivo!”), alienación del trabajo (“¡no importa el trabajo, siempre que se gane un buen salario!”) y miedo a las apariciones, espíritus, fantasmas, etc.

Algunos otros síntomas típicos son: desempleo permanente (inestabilidad profesional), cambios de residencia constantes, relevo continuo de compañeros amorosos, vestirse de acuerdo con la tendencia de la última moda, adoración de ídolos, fanatismos y hechos semejantes, falta de opinión, ausencia total de interés por cualquier cosa, y falta de iniciativa.

La afirmación “No encuentra su camino”, resume la condición de un chakra frontal desordenado.
Cuando se halla en desequilibrio, produce patologías tales como: vicios de droga, alcohol, compulsiones, problemas en los ojos (ceguera, catarata), sordera.


Séptimo chakra o chakra coronario

El chakra coronario está localizado en la parte superior de la cabeza; está abierto hacia arriba con un único vórtice; representa la comprensión y la conexión con energías superiores. Está asociado a la conexión de la persona con su espiritualidad y a la integración de todo el ser físico, emocional, mental y espiritual. Es el chakra más importante, y es el eslabón entre la mente espiritual y el cerebro físico, relacionándose con nuestro ser total y con la realidad cósmica.

Tiene una forma distinta de la de los demás chakras, con intensas radiaciones luminosas y translúcidas. En virtud de hallarse exactamente en la condición de semejante al universo, al todo, al cosmos, a Dios, no tiene sonido correspondiente en el mundo físico; está hecho de silencio puro de la formación de los mundos. Llegar a la apertura y a la plena conciencia de este chakra conduce a la perfección del ser, pero solamente se llega a ésta después de la apertura y la conciencia de todos los otros chakras.

El séptimo chakra es luz de conocimiento y conciencia; es visión global del universo; es nuestro camino de crecimiento, haciendo que podamos alcanzar la serenidad espiritual y la completa conciencia universal.

El color de este chakra es blanco, dorado o violeta; corresponde a la glándula pineal, que actúa en el organismo como un todo.

Cuando se encuentra en equilibrio nos permite experiencias muy personales; las sensaciones van más allá del mundo físico, creando en el individuo el sentido de totalidad, de paz y fe, dando un sentido propio a su existencia.

La falta de equilibrio del séptimo chakra acarrea como consecuencia una pubertad tardía, y falta de comprensión de la parte espiritual, tanto propia como ajena, y, por consiguiente, una visión materialista de la existencia. La persona no tendrá conexión con su espiritualidad y generará patologías tales como: insomnio, jaquecas, desórdenes en el sistema nervioso, histeria, posesión, obsesión, neurosis y disfunciones sensoriales.


Chakras Secundarios